Argentina: Cómo las Políticas de Exportación Impactan la Economía Nacional

La Encrucijada Económica de Argentina: Del Granero del Mundo al Aislamiento Comercial

Queridos lectores, empecemos con un reto. Supongan que un país presenta una inflación anual superior al 50%, donde casi la mitad de su población vive en la pobreza, con escasez crónica de empleos de calidad y sin divisas extranjeras ni inversiones. Un país que ha vivido décadas de crisis económica, política y social, con una tecnología productiva obsoleta. Un escenario insostenible donde es crucial tomar decisiones. Ante tales problemas, ¿qué harían?

El Comercio Exterior como Solución

En un escenario como el descrito, muchos considerarían que la solución obvia es volcarse claramente al comercio exterior. Esta vía permitiría al país obtener divisas, crear empleos, atraer inversiones, adquirir nuevas tecnologías, acceder a nuevos mercados y obtener muchos otros beneficios. Es una fórmula probada por numerosos gobiernos en diferentes partes del mundo, desde España hasta Japón, pasando por Polonia, China o Singapur.

El Caso Paradigmático de Argentina

Sin embargo, hay un país que, a pesar de tener muchos más problemas que los mencionados, considera el comercio internacional casi una herejía. Nos referimos a Argentina, un país que parece alérgico al mundo exterior. La pregunta es, ¿por qué Argentina muestra tanta hostilidad hacia el comercio exterior? ¿Cuáles son las trabas existentes? ¿Cómo podría este país convertir el comercio exterior en una enorme fuente de riqueza? Para entender esto, debemos retroceder y ver dónde comenzó todo.

Del Sueño Agroexportador al Aislamiento

A finales del siglo XIX, Argentina experimentó un cambio social y económico significativo al abrirse al mundo. Millones de inmigrantes e inversiones llegaron, permitiendo la explotación de las vastas extensiones de la Pampa Húmeda. Argentina llegó a ser conocida como el “granero del mundo” y una de las naciones más prósperas. Las inversiones florecieron, las ciudades crecieron y el país vivió su propia versión del sueño americano.

El Impacto de la Gran Depresión

Todo cambió con la Gran Depresión de 1929. Esta crisis mundial, que tuvo su origen en los Estados Unidos, afectó severamente a Argentina. Desde entonces, el comercio internacional, las fronteras abiertas y el patrón oro fueron señalados como culpables de la crisis, lo que despertó una ola de nacionalismo, intervencionismo y proteccionismo a nivel mundial. Argentina se convirtió en un alumno destacado en esta nueva política económica.

El Adiós al Liberalismo Económico

El liberalismo económico y la economía agroexportadora, característicos de Argentina hasta entonces, comenzaron a ser vistos como modelos anticuados. La mayoría opinaba que el país debía enfocarse en un proceso de industrialización interna para no depender de las fluctuaciones de la economía internacional. Estas ideas se consolidaron con la Segunda Guerra Mundial y la llegada al poder de Juan Domingo Perón en 1946.

La Política de Sustitución de Importaciones

A partir de entonces, Argentina se cerró progresivamente a la economía mundial, siguiendo la Política de Sustitución de Importaciones, especialmente desde los años 70. Uno de los libros más influyentes para los economistas argentinos de esta época fue «Vivir con lo nuestro», publicado por Aldo Ferrer en los 80. El país se enfocó en un nacionalismo económico, aislándose del comercio exterior, salvo en términos de préstamos del Fondo Monetario Internacional.

Obstáculos al Comercio Exterior

Argentina ha levantado múltiples barreras al comercio exterior, una tarea que los políticos han tomado muy en serio. Este ejercicio de aislamiento ha continuado incluso con resultados calamitosos, como lo muestra la administración del actual presidente Alberto Fernández.

Controles de Capital y el Laberinto de las Importaciones

Uno de los principales mecanismos para torpedear el comercio internacional en Argentina son los controles de capitales, afectando tanto las compras como las ventas al exterior. Actualmente, existen dos tipos de cambio: el oficial y el dólar blue, con enormes diferencias entre ambos. Las operaciones bancarias se realizan teniendo en cuenta el tipo de cambio oficial, mucho más bajo que el dólar blue.

Para importar productos, las empresas deben obtener una Licencia No Automática de Importación (LNA), concedida de manera discrecional por el gobierno, provocando un laberinto de trámites y restricciones que dificulta enormemente las importaciones. Este control del volumen de importaciones puede castigar severamente a las empresas locales, enfrentándolas a una escasez de materias primas o productos necesarios para su actividad.

Conversiones Forzosas y Desventajas para los Exportadores

Los exportadores también enfrentan severas trabas. Si una empresa logra exportar su producción y obtener dólares, el gobierno los convierte forzosamente en pesos al tipo de cambio oficial. La brecha entre el tipo oficial y el dólar blue, junto con los altos costos en dólares administrativos, reduce significativamente el valor real de las exportaciones.

Esto explica por qué Argentina, a pesar de tener bajos costos salariales, prácticamente no atrae multinacionales que quieran invertir en el país para producir y vender al resto del mundo. Además, los productos agroalimentarios enfrentan cuotas máximas de exportación, obligando a las empresas a vender una parte de su producción en el mercado local a precios regulados.

Total Burocracia y Sindicatos Poderosos

Las barreras no terminan ahí. Los exportadores deben enfrentarse a un laberinto burocrático y a la intervención de sindicatos poderosos como el de camioneros y el de empleados del puerto. Esto hace que el transporte en Argentina sea caro, con competencia limitada y horarios de servicio problemáticos, dificultando aún más el comercio exterior.

Contrastes y Reflexiones Finales

Argentina, considerada una de las economías más cerradas al comercio internacional, contrasta fuertemente con la trayectoria de los países más prósperos. Una estrategia contraria a la que hizo a Argentina un país rico en un momento, ha dejado a la economía del país en un estado precario. Entonces, ¿vale la pena invertir en Argentina con todas estas trabas? ¿Qué explica esta obsesión contra el comercio exterior?

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